El Vaticano ha quedado a la merced de las arenas movedizas de la senilidad. Benedicto XVI, un día dice una barbaridad y luego sigue con otras. Se ha metido con el Islamismo, con los homosexuales, con el holocausto y los judíos, con las mujeres y sus labores en el hogar, y para rematar le pide a los africanos que no usen los condones que les permitirían, disminuir la tasa de mortalidad que están experimentando.
Las declaraciones de el Papa actual están plagadas de moral y dogma, realmente se me hacen irresponsables y faltas de ética. Tal parece que las profecías acerca de un Papa negro se están volviendo realidad, se nos esta revelando que no se refería a su raza, si no a su alma. Un anticristo encarnado.
De cara al momento histórico que esta viviendo la humanidad, las declaraciones de Benedicto XVI realmente han creado en mi el descontento más profundo. A la vez me hace verdaderamente desear que toda la humanidad se despierte y reconozca la herencia divina que nos ha otorgado la vida, el libre albedrío.
El derecho que tiene el Ser humano de ejercer su sexualidad es el Condón y los anticonceptivos. Los medios que Dios nos dio, son la inteligencia, el pensamiento científico, el sentido común y la voluntad. En vez de seguir generando neurosis en base a la contención, tenemos la opción de prevenir ya sea con los medios existentes y muy posiblemente buscando algunos otros.
El Ser humano es el único animal, reconocido que experimenta placer al tener sexo, no solo es la respuesta a un instinto de supervivencia o de procreación, si no que nosotros los seres humanos, al tener cultura, esta nos mueve a explorar y a conquistar como parte de nuestra esencia. Eros esta presente en el Arte, la expresión creativa, las relaciones humanas, la política y la Religión. Ante esta realidad el Sexo es la posibilidad de recuperarse a si mismo y de ejercer su propia libertad.
La postura del Vaticano, ha llegado a extremos absurdos, ahora prohíben a cualquier persona con debilidades homosexuales, como ellos le llaman, que no se atrevan a entrar al seminario, pues no serán bien recibidos. Me pregunto si harán la limpia que los dejaría verdaderamente sin al menos con la mitad de sus actuales miembros, dentro de la iglesia. No me cabe duda que si el Padre Maciel hubiese usado el condón, muy seguramente no hubiera embarazado a nadie y ni menos traído al mundo a un ser humano que no se merece la pena de ser hija de un ser cuyas acciones lo hacen perverso.
No es posible que sigan siendo tan ciegos y soberbios de seguir negando la naturaleza sexual de la vida, no entiendo como pueden condenar, prohibir o celebrar, aquello de lo que no participan. Sin duda, como están en una posición de poder nos vomitan sus conceptos llenos de neurosis e inconsistencia.
Pero lo mas grave es que de cara a la sociedad africana, Benedicto XVI crea que esta llevando un mensaje real y cualitativo a los seres humanos en el continente Africano. Me pregunto si de verdad alguien de verdad le hace caso?
El amor es la esencia de la vida, y sin duda para conocer el amor, el individuo necesita ser parte del misterio de la vida misma, viviéndola sin miedo o fantasmas imaginarios o construidos por los hombres de poder, que solo parecen estar empeñados en seguir controlando a los inocentes.
Me pregunto cual es la postura de las instituciones religiosas ante el desarrollo? Tal parece que éstas preferirían que regresamos al pasado, para así poder seguir contándonos sus versiones y teorías anacrónicas de la sexualidad o de la liberación de la mujer.
Cuando la Iglesia Católica declaró recientemente que es gracias a la Lavadora que la mujer se liberó, me reveló la corta visión humana y contemporánea que tiene acerca del esfuerzo científico que el Ser Humano ha desarrollado para llegar y obtener los avances que tiene hoy en día. Siempre existirán enfoques que cambiar o adecuar, según las exigencias que se presenten.
El conflicto moral que nos representa asumir que siempre estamos en pecado, crea muchas reacciones a la vez que conflictos en el interior de las personas. El mundo está en constante cambio. Hoy estamos en circunstancias diferentes a las que se encontraba la humanidad hace 200 años. El problema ético al que nos enfrentamos hoy en día es de proporciones totalmente distintas. Ahora, una de las preocupaciones mayores no es poblar el planeta, sino cómo generar una mayor calidad de vida: defenderla no sólo en lo cuantitativo, sino también en lo cualitativo.
La situación de la pandemia del SIDA en África es terrible, y debe buscarse una solución coherente e inteligente a ésta. Sumado de este hecho trágico los Estados Africanos están imposibilitados de proveer a la población de trabajo, techo, alimentación, salud y educación de calidad. No sin dejar de pensar que las potencias mundiales desean exterminar a los africanos, porque quieren apropiarse del territorio y que nadie les estorbe.
No creo que la prohibición del libre ejercicio de la sexualidad aporte una solución impecable. Estoy conciente que los condones no son la solución, pero si creo que son parte de ella, porque a esto se le debe de sumar con el mismo rigor con el que el Papa Benedicto XVI pidió a los pueblos africanos que se abstuvieran del condón, además de una mejor educación, acceso a medicinas y nuevas practicas sociales de higiene…
Le pregunto a Benedicto XVI, cómo cree que van a crecer los niños que no tienen papás, o los que nacen infectados con el virus. El problema del Vaticano es que vive en la oscuridad del pasado, con conceptos y prácticas fuera del contexto contemporáneo. Mientras persiste en defender los dogmas creados por él mismo, buscará imponer su moral más que servir en verdad como un instrumento de desarrollo del potencial humano espiritual. De cara a la vida, las instituciones religiosas, caen en la contradicción y la incongruencia. Obstaculizan la creatividad y la imaginación, buscan uniformar atropellando la esencia humana, ignoran la integridad de cada ser humano. Quieren tener el control absoluto de la “verdad”.
Siento que el Vaticano es necio. Es por esto que no me siento para nada identificado con su discurso y sus intereses creados. Está cavando su propia tumba de cara al evangelio y al mensaje de Jesús.
Desde hace años decidí tener una relación distinta con Dios de la que propone la iglesia. Escogí usar mi sentido común y mi imaginación. Me cansé de oír los aburridos y estériles sermones de las misas. Se despertó en mí un deseo de explorar nuevas ideas, propias y de muchos otros seres humanos que, inconformes con la uniformidad dogmática de la iglesia, incursionaron e incursionan en las ciencias así como en la vida misma.
Se que ni la ciencia ni la religión tienen la respuesta a todos los dilemas de la vida. Sin embargo, hay que rendir tributo a los avances que se han logrado a través de la historia y que nos han permitido llegar a donde estamos.
Siento que la solución de la ética contemporánea está en cada uno de nosotros. Pero para que los seres humanos puedan encontrar la verdad en su Ser, necesitan abrir su mentes liberarse de prejuicios, tabúes y moralinas sensibleras. El ser humano debe de poseerse a sí mismo.
Debemos construir en integridad y dignidad valores éticos y morales inteligentemente. Buscar la libertad comprendiendo que existe el otro. En la conciencia de que somos únicos e irrepetibles. Que todos tenemos el derecho a vivir nuestra vida desde nuestra unicidad y nuestras capacidades.
Antes que hijos de la iglesia, somos hijos de esta Tierra maravillosa en la cual vivimos. Si nuestra interpretación de la vida está sesgada por un grupo, cuyo interés es tener el poder absoluto, esto no es espiritual ni ético.
La vida nos brinda día a día todas las posibilidades de reinventar el mundo entero, es parte de nuestra naturaleza creadora. Es Individual e intrínseco a la naturaleza de cada ser humano, pero no se puede crear un mundo nuevo si no nos poseemos a nosotros mismos.
Vivir con miedo o amenazados por los fantasmas del dogma religioso e institucionalizado es una desgracia y una injusticia social. No acepto que una institución le falte al respeto al género humano de la forma en que lo hacen la Iglesia Católica y el Papa Benedicto XVI. Basta de sigan diciendo tantas estupideces.
Miguel de la Madrid Cordero